Dcode Festival, nice to meet you!

Después de una larguísima y calurosa semana esperando el viernes, por fin llegó el Dcode. Con un cartel un tanto bizarro, que mezclaba nombres como Sum 41 y Band of Horses, era de esperar la mezcla de diferentes ambientes que se respiraría en el complejo deportivo Cantarranas de la Complutense.

Eso sí, mucho respeto entre nosotros y miradas entrañables de los que poseían la pulsera naranja (mayores de 18, que permitía el consumo de alcohol) a los más jovencitos. Los hermanos mayores cuidaban de los enanos de la casa y hasta divisé a un par de familias al completo entre los asistentes. Ambiente familiar en un recinto de lo más acogedor: dos escenarios principales, uno al lado del otro, y una pequeña carpa patrocinada por Eastpak y Mondosonoro formaban el Dcode Festival. También la llamada “zona chill out” (siempre me ha parecido un poco hortera este concepto), mucho espacio con césped y sombra para descansar y puestos de bebidas y bocadillos sin grandes aglomeraciones. Muy agustito.

Bajo un potente sol y con manga larga (vestidos hasta con kā nopelnīt naudu americanas), The New Raemon nos presentaban su Libre Asociación(2011). “Es lo que tiene ser presumida”, bromeó Ramón Rodríguez al más puro estilo Mario Vaquerizo entre canción y canción. Todos sudábamos, músicos y público, pero ni eso ni la rebelde guitarra que se desafinaba cuando le venía en gana, nos impedió disfrutar del proyecto en español del ex-Madee. Su primer  y sencillo disco, A propósito de Garfunkel, posicionó a The New Raemon entre una de las promesas del producto independiente nacional. Te das cuenta de que ya está jugando con los grandes cuando sus canciones (incluso las nuevas) son coreadas por gran parte de los asistentes. Eso fue exactamente lo que pasó este viernes en Madrid.

Felices y radiantes de estar en nuestro país, Foster The People triunfaron.  La fórmula de estos chicos de L.A. se encuentra en un adictivo indie rock fresquito y algo de electrónica. Y también en ese carismático y simpatiquísimo cantante llamado Mark Foster. Bailamos y aplaudimos Don’t Stop o Helena Beat mientras nos dábamos cuenta de cuantísima personalidad ganan en directo. Tienen un repertorio de lo más variado y son difíciles de encasillar. Durante cinco largos minutos tuvieron un problema con el ordenador.  Menos mal que Mark amenizó la espera pidiendo a un segurata que le diera un manguerazo para salir del agobio. Nos echamos unas risas, el fallo técnico se solucionó y seguimos pasándolo en grande con los californianos.

Mientras anochecía, llegó el momento que muchos de nosotros ansiábamos.  The Eels llenaron el escenario con mucha elegancia. Muy atractivos todos y vestidos con tanta clase que hasta parecían los protagonistas de una película de mafiosos. Incluso Mr. E hizo su entrada en escena apuntando al público con su guitarra como si de un arma se tratase. Un show con muchos aullidos, un cuidado y detallista sonido y un repertorio sin altibajos en el que tuvieron cabida desde las potentísimas Souljacker Part. 1 o Tremendous Dynamite, a las adictivas Fresh Blood o That Look You Give That Guy e incluso una versión al más puro estilo Ramones de su propio I like Birds. Todo un placer disfrutar por fin de las barbas de Mark Oliver Everett, un tipo de lo más majo y al que espero volver a ver -ojalá sea en una sala- muy pero que muy pronto.

Y tras los ¿emos? My Chemical Romance, la gran atracción de la noche para los más jovenzuelos, llegó otra de las bandas más esperadas para los mayores de 18. A pesar de empezar con algún que otro problemilla de sonido, Band Of Horses supieron reponerse y no decepcionaron. Arropados por medio Dcode escuchándolos atentamente, Ben Bridwell y los suyos emocionaban y erizaban la piel con cada nota. Música bien hecha, tocada con mimo y la intensidad adecuada. Crearon un clima perfecto para una gran noche de verano.

La otra mitad del Dcode que no prestó demasiada atención a los de Seattle esperaban con ganas el indie nacional, el que se puede cantar de verdad. Y Lori Meyers iba a darles lo que querían: un buen puñado de canciones pop para cantar a pleno pulmón.  Mi realidad, Alta Fidelidad, Tokio ya no nos quiere y un largo etcétera de canciones saciaron nuestras necesidades. La fiesta estaba servida y Noni lo daba todo bailando con nosotros, rasgando su guitarra y cerrando el primer día del Dcode con mucha vida y buen rollo.