FESTUR 2007, EL REGRESO DE UNA GENERACIÓN
Por Pedro J. Pérez
Director www.nuevaola80.com
(Organizadores de Festur 2007 junto a www.movidavalenciana.com )
Cuando piensas en lo extraordinario que fueron aquellos tiempos en los que disfrutabas de tu ocio plenamente, aunque eso sí, siempre subyugado en la mayoría de los casos a la eterna tortura que para muchos significaba nuestra etapa lectiva, te das cuenta que la realidad que envuelve a las generaciones venideras, ya desde el punto de vista adulto, nada tiene que ver con la tuya, ni tan siquiera, veinticinco años después tendrán conexión alguna con la actual, al menos aparentemente.
En el rock, aunque parezca imposible, las matemáticas funcionan a la perfección, puesto que no cesan de abrirse y cerrarse ciclos múltiplo de 25 (años). Por ello, la situación actual de inusitado revivalismo lo demuestra, ahora en 2007, con mas fuerza que nunca.
Pero hay que saber discernir muy bien entre los diferentes propósitos en los que se mueven todos estos grupos que se atreven a reinventarse, para que se vean rescatados del ostracismo que les tuvo olvidados tanto tiempo. Y es que ponerse de nuevo frente a un micrófono no es nada fácil, máxime a sabiendas de que el reloj de la vida ha hecho mella en ti y ya no te sientes en disposición de cantarle a las chicas cocodrilo ni virguerías por el estilo.
Llegados a este punto, distinguiría hasta tres tipos diferentes de intención.
Por una parte, contamos a los que han visionado en su bola mágica de hacer euros la parte mas rentable del asunto, aprovechando el momento histórico que atravesamos y la flojera nostálgica que a muchos nos embarga. Ahora o nunca, y se arrojan sin piedad, bien o mal aconsejados por mentes no menos lucrativos a base de espectaculares promociones que no dudan en invadir a mamá Internet, con permiso del tito Google. La tajada está asegurada y el producto final da exactamente lo mismo: un refrito con “maquetas inéditas” o el anuncio de la super-gira del milenio.
En segundo lugar nos encontramos al creativo por excelencia. Sin necesidad de haberse abandonado por completo a la llamada de las musas, ha seguido luchando aquí y allá, en muchos casos fundiéndose en otro yo menos pragmático como motor del ámbito puramente vital. Proyecto sobre proyecto, colaboraciones por doquier, nunca despegado del circuito, siempre atendiendo todo aquello cuanto pueda surgirle que, artísticamente, pueda saciar sus impulsos mas viscerales. Llegado el momento, editan un trabajo de vuelta y sus nombres vuelven a ocupar titulares y ondas hertzianas alternativas. Ya no es como antes, no te olvides.
Por último, están los grupos que podríamos entender como los contagiados por el “efecto gusanillo”. Artistas que nunca lo fueron de facto, aunque de siempre lo intentaron y que, en un momento dado, se les ofrece la oportunidad de saltar al ruedo en una plaza donde hace tiempo que se cortaron la coleta, pero que, aunque solo por una tarde, están dispuestos a lidiar con lo que le echen. Para mí, los mas meritorios.
Con estos mimbres (opciones a, b ó c), nos encontramos que el próximo dia 24 de noviembre se van a juntar diez grupos de la denostada movida valenciana, reivindicando lo que antaño se les negara: resonancia a escala nacional, reconocimiento alimentador del auto-prestigio y, sobre todo, ganas de recordar lo que sus mentes habían dejado muchos años atrás, aquel espíritu juvenil donde el único objetivo era el de pasárselo bien sobre un escenario, como hacían cuando acababan las clases y se marchaban al local de ensayo para preparar el siguiente bolo en “vaya usted a saber” que Colegio Mayor, Instituto, Feria o bareto de mala muerte donde les habían prometido las copas y poco mas.
Pues ni mas ni menos, de eso trata Festur (Festival de Pop-Rock del Turia), una reunión de viejos amigos, de diferentes estratos musicales (lo de las tribus urbanas queda para la leyenda y para algún degenerado que aún piensa que vistiendo de tal forma son los reyes del barrio), para ensalzar una época que, propiciado por una injustificada vehemencia centrista, impidió que se conociera mas allá de las fronteras que cerraban el territorio levantino.
Hay que decir que, cuando los organizadores nos planteamos que Festur podría tener su punto de arranque en 2007, no dábamos crédito a nuestras propias palabras, ya que lo veíamos como algo de difícil ejecución y pero operatividad. Nada mas lejos de la realidad. A pesar de la poca oferta de locales aptos para conciertos que, en estos momentos se sufre en la capital “ché”, no hubo problema alguno en proveer a Festur de un lugar digno donde alojarle. Y ese ha sido la sala Matisse.
Por su parte, los grupos acudieron a nuestra llamada sin vacilar y, estamos convencidos, que si se hubiera tenido infraestructura suficiente se hubiera podido duplicar, sin duda, el número de grupos participantes, lo que hace pensar a la organización que podemos soñar con un halo de continuidad que, tan solo el tiempo, nos podrá desvelar.
De momento, vamos a disfrutar de esta primera edición y, haciéndonos eco del adhesivo slogan, me despido con un entusiasmado ‘NOS VEMOS EN FESTUR’.
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