“Sao Paulo” llegó a Madrid para traernos buen rock a unos pocos privilegiados

Los de Detroit venían a Madrid a presentar Sao Paulo, su nuevo L.P. y actuaron ante un público de 40 personas. Escaso porque la sala Boite da para mucha más capacidad, no sólo porque puedan entrar más personas, también porque la sala está preparada para que aunque haya más público todos puedean ESCUCHAR y VER el concierto, condiciones que no se cumplen en muchos locales cuando el aforo está completo. Una de las salas mejor acondicionadas de Madrid y sin duda la que mejor sabe jugar con las luces y proyecciones, pero les lastró que el concierto fuera un martes noche vuelta de puente y el no aparecer en la guía Madrid en Vivo Go!, que con el poco tiempo que lleva en la calle ya es imprescindible para saber a donde ir.

Con un poco de retraso los Deadstring Brothers salían al escenario encabezados por el cantante y guitarrista Kurt Marschke. Ya desde el primer tema, “Sao Paulo”, nos iba a mostrar la tónica del concierto. Si alguien esperaba bossa nova o ritmos brasileños por el título estaba equivocado. Lo que nos esperaba era una noche de auténtico blues rock con toques de country, un paso de los String que los aleja del sonido Rolling del Exile on Main Street para acercarse directamente a Gram Parsons. Es decir, más country frente al rock puro. Y segundo, que Kurt intenta desmarcarse de Jagger, al que le une un tono de voz muy parecido, demostrando que él es un guitarrista de primer nivel. Alejado también en la estética, chaleco, barbas y pañuelo a lo Easy Rider. Y si primero trataba de distanciarse de Jagger, con el segundo tema veríamos en que se nota la ausencia de la cantante Marsha Marjieh. Con Ain´t no Hidin love, uno de los temas más cañeros de Silver Mountain, anterior L.P. del grupo y una de las canciones en las que Marsha y Kurt compartían voces. Marsha aportaba un toque de distinción frente a los Stones con su voz y eso se pierde como se notaba cuando Kurt cambiaba el tono para emular a Marsha. Pero lo que más se echa en falta es la energía y la conexión con el público de la cantante. Quizás estar concentrado tocando la guitarra resta libertad de movimientos pero es que Kurt apenas se comunicó con nosotros en todo el concierto. Se echaba de menos un “Me encanta Madrid” aunque sea en español macarrónico. O algo en inglés, pero es que el grupo apenas se dirigió al público, ni siquiera cuando alguien les gritó, en tono amistoso, un motherfucker. Los temas poco conocidos de Sao Paulo se iban alternando con los de Silver Mountain (Ain´t no Hidin love o Meet Me Down at Heavy frente a Smile y Houston) pero la falta de Marsha y que aún no ha dado tiempo a que conozcamos las nuevas canciones hacía que la chispa no terminara de saltar. Pero todo cambió cuando Spencer, el pequeño de los hermanos Cullum, dejó la Gibson y el slide para pasarse a la pedal steel guitar. Más asentados tras dos años con el grupo, el sonido de las guitarras de Spencer tienen ahora más peso en las composiciones. Destaca que este giro al sonido country más puro venga de los ingleses. Los hermanos están a gusto en escena, como se veía cuando Jeff lanzaba guiños y besos para distraer a Spencer. Pero Jeff tuvo su momento de gloria cuando se estropeó la guitarra de Kurt. Mientras Spencer se afanaba en afinar la guitarra y los técnicos solucionaban un problemas con los amplis y ante la quietud de Kurt, Jeff se lanzó a la armónica para empezar él solo la siguiente canción, ¡the show must go on!. Pronto Travis Harret y Patrick Kenneally le siguieron al bajo y batería y lo que amenzaba con ser un parón acabó en una medio jam que terminó por conectarnos con la banda. Cuando sonaron los temas más antiguos de Starving Winter Report, compuestos para la voz de Kurt y conocidos por todos, como Sacred Heart y Toe The Line, todos los que estábamos en la Boite nos movíamos en sintonía plena con el grupo. Pero lo bueno se hizo breve y tras la salida y los bises de rigor acabó el concierto tras solo hora y cuarto. Algo breve justo cuando mejor estábamos.
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Buena crónica y por las imágenes y lo que cuentas, esa sala debe ser de miedo. En Barcelona tocaron también ante unos 50 y también falló la conexión con el público. Una lástima, porque tienen un repertorio fenomenal. Saludos
thanks for the kind words – we somehow had the most amount of technical problems we’ve ever had since the tour, so it kinda freaked us all out - but we still enjoyed it! god bless madrid