The last 3 Lines presentaron Crows en Madrid con un directo de auténtico derroche de rock y ritmos bailables que bien merecían algo más de público en una Ritmo y Compás a medio llenar. Los que allí estuvimos no podemos más que regodearnos en nuestro buen ojo.

Muchas ganas tenía de ver a los barceloneses en vivo y en directo y no pude negarme a acercarme a verlos cuando conocimos que actuarían en la capital el pasado viernes 12 de noviembre. The Cigrones, mientras esperábamos que se llenara la sala, ejercieron de teloneros y caldeadores del frío ambiente con un indie lleno de energía y alguna versión de Placebo de regalo y por la cara. Una pena que no pudieran contar con su guitarrista adicional (Juan, de Automovive), pero no les impidió un contundente sonido como power trío. Unos tíos realmente simpáticos.

Pero llegaba la hora de The Last 3 Lines y la sala, incomprensiblemente, no terminaba de llenarse y la cerveza bajaba y bajaba en el vaso. Mientras, el grupo ultimaba detalles (no haré comentario alguno sobre las posibles interpretaciones que se pueden hacer de la traducción del nombre de estos tipos) y bajaban a coger sus instrumentos. Los pocos que quedaban o habían salido a trasgredir alguna norma que otra fuera del local terminaban de entrar.
Los barceloneses ofrecieron un repertorio en el que fueron intercalando temas de su primer trabajo, You are a deep forest, con los de Crows, cuyos extractos supusieron algunos de los mejores momentos. Con ansia esperaba escuchar en vivo Fishtank, cuyo videoclip acaban de publicar con éxito, y no me hicieron esperar mucho. El resultado, impecable, los sintetizadores y lo bailable de la canción y su pegón estribillo adquieren una dimensión mucho más directa, más natural y expresiva en un concierto repleto de esencia rock como el que ofrecen The Last 3 Lines. Justa puesta en escena, al nivel de tan buen tema.

Se dejaron escuchar también otros como You´re right o Crows, igualmente con un sonido mucho menos artificial que en EP, sin pretender desmerecer éste para nada, pero quizá lo mejor de todo el concierto fue su recta final. Donde la improvisación se abrió algo de camino para terminar luego con un despilfarro de watios y distorsión que por momentos parecía cercana al metal, riffs frenéticos una fuerza brutal. The Last 3 Lines se soltaron la melena y les importó un pimiento si la sala se llenaba o no. Los que sí estuvimos no tenemos más que restregaros un “os lo perdísteis”.





