Se hicieron de rogar en el último show del año en Buenos Aires, tocaron diez temas que se hicieron cortos y demostraron por qué son estrellas del rock. Aguante Pereza.
Terminó Nena Daconte con una tímida Mai que decía: “esto se llama El Aleph, y es un homenaje al cuento de Borges” ahí logró los aplausos y gritos que tanto se hacían esperar. De 150 personas se pasó en menos de veinte minutos a unas 400… Sí, llegaban ellos.
Rubén y Leiva subieron al mismo tiempo que tocaban los primeros acordes de Manager. Vestido entero de negro y en un estado muy digno de él, Rubén cantaba la primera canción del mini concierto en el BAFIM (Buenos Aires Feria Internacional de la Música). Su sombra, siempre atenta, vestía su camiseta de la Velvet Underground con las mangas cortadas y, como no, los dos eligieron pitillos.
Llegó Animales, Estrella Polar, Violento Amor, Pirata, donde César cambió el teclado por la guitarra y el saxo se convirtió en el protagonista por unos segundos, y Ruben volvía a deleitar con su voz a los allí presentes. Le tocaba aparecer a ella, en una complicidad asombrosa entre todos los miembros del grupo, se posicionaba como una de las favoritas del público, cantada y gritada hasta en los coros: Lady Madrid.
Para no cambiar de temática, Calamaro se colaba en el escenario en los primeros acordes de Amelie, notándose la notable influencia que los madrileños tienen de él.
Como si del Papa se tratara, y no precisamente por lo santo, Leiva besaba el suelo del escenario y repetía: “no sé lo que tiene este país, pero sois la hostia, y nos encanta”. Gritos, gritos, gritos…y, como son más listos que el hambre: Señor kioskero, versión de Intoxicados, grupo de rock argentino, enfureció totalmente al público y la simbiosis llegó en ese momento.
Cuando vinieron hace menos de un mes al Metropolitan, los argentinos pidieron a gritos esa canción que, en cualquier rincón del mundo, si la escuchas una vez, no puedes parar de cantarla como un loco. Ahí las melenas volaron y los cuerpos movían su esqueleto como si del último tema se tratase, era Superjunkeis: “y sobre todo todos los argentinos sois unos……. superjunkeis!!!!!!!!”.
Anunciaban el fin y se despedían: y eligieron para decir bye bye love a Groupies (o Grupis). Rubén, que no sé ni cómo se tenía en pie, guiñaba el ojo a más de una, y las miraba fijamente, lo que provocaba en ellas un estado de protagonismo que les duraría hasta el fin de la noche. El principio de Pretty Woman le sirvió a Ruben para darse la vuelta y amenazar con bajarse los pitillo, pero no pudo. ¿Cómo va a poder cuando los lleva más apretados que Burning, Los Ronaldos o Lou Reed?
Leiva tiraba agua a esas groupies que habían quedado sudadas de tanta conexión perezosa. En fin, que se meten a quien quieran donde quieran y sí, serán unos flipados y se creerán la bomba, pero, pueden hacerlo: son estrellas del rock.
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yo quería ir!!! que pena no haber podido estar antes en Bs As!
pero nos espera una semana linda! tú misma lo dices, se lo tienen creído, pero pueden…. son estrellas del rock!