| Publicado por Antonio Gutierrez, el 20 Octubre 2008 en Artículos Destacados, Fuera de foco |

ES SÓLO ROCK’N'ROLL (y por eso toco)

Para todos aquellos que quieran saber de qué va esto de “Fuera de foco”, hoy, para ustedes, el músico FUERA DE FOCO por excelencia. ¿Quién es, un clic y descubrirás una de las mayores injusticias de la historia de la música.

“MUY BIEN, MI PANDILLITA DE MIERDAS, MARAVILLAS, DE LAS TRES CUERDAS, ¡AL ESCENARIO!”

Cuando me propusieron escribir una columna semanal en Rockstyle en seguida pensé en hacer algo que estuviera relacionado con traer del recuerdo a grandes bandas y grupos que no tiene cabida en nuestra sociedad de lo último, lo más nuevo, lo próximo será mejor que lo de ahora que debemos olvidar y tirar. Y no hablo sólo de los 40 o la MTV, porque los artistas que sobreviven la criba de la actualidad y salen entre la Rolling Stone, M-80, Rock&Gol y otros medios son siempre los mismos. Y entonces caí en la cuenta de que siempre que se habla  de los grandes se comete el mismo error. Que si Springsteen, McCartney y sus nuevas giras, Dylan y su nuevo disco(que grandísimo hijo de puta este, ya hablaré de su último disco y los “descartes” de este cabrón) siempre se ignora a los que van con ellos, a sus músicos. SpringSteen no sería el mismo sin Van Zandt, Dylan tiene una legión de músicos detrás sin los que no sería tan grande, (The Band o Al Kooper por poner ejemplos que luego lograron su propio estrellato), McCartney fue más grande que nunca con The Wings cuando tenía como guitarrista al pequeño Jimmy McCulloch. Y es que hay muchas estrellas que no se entienden sin estos músicos que muchas veces comparten todo el mérito creativo pero no reciben ni la décima parte de atención. Mucha gente admira la guitarra de blues de Howlin Wolf sin saber que la guitarra la toca siempre Hubert Sumlin, Bowie dejó de ser grande cuando no tenía detrás a Mick Ronson produciendo y tocando la guitarra. Pero de esto ya os he hablado antes. Ya os he contado la motivación y el espíritu que encarna esta columna, homenajear a los olvidados y secundarios de la música. Ahora viene el origen del nombre de la columna.

Estos son los Rolling Stones en un concierto de la década de los 70.

Quizás no os habéis dado cuenta, hagamos un poquito de zoom:

¿Quién es este tío que está a un lado del escenario con un piano y que está fuera de los focos?. Ni más ni menos que el sexto Rolling Stone, Ian Stewart. ¿El sexto?, diréis algunos. Pues sí, desde el mismo inicio de la banda en 1962 hasta la muerte de Ian en diciembre de 1985. El tío que toca en “Brown Sugar”, “Let it bleed” o “it´s only rock&roll”. El que participa en el “Rock&roll” del cuarto de los zeppelin, el secundario de lujo de la banda de rock más famosa de todos los tiempos.

Ian Stewart era un joven escocés emigrado a Londres en busca de trabajo. Lo encontró en la ICI, la Imperial Chemical Industries, pero su pasión era la música. Concretamente el Boggie y el piano de músicos como Count Basie o Duke Ellinton, el rock de Jerry Lee Lewis o el blues de Waters o Wolf. Cuando respondió al anuncio en una revista musical de un tal Brian Jones buscando músicos para formar una banda, Ian descubrió pronto que las intenciones de ambos eran distintas. Uno quería ser una estrella e Ian, Stu para todos, solo quería tocar rock, pero ambos amaban la música y decidieron formar una banda. Stu va en bici a ensayar con los miembros que van llegando, Jagger y Richards y los múltiples baterías y bajos que van probando hasta que el propio Stu trae y convence a Charlie Watts y Bill Wyman. Nacen los Rolling y comienzan a foguearse en los clubs locales.

Los 60 y Londres son los años de los clubs de jazz, del Marquee y el Famingos,de Cyril DaviesAlexis Korner. Y cuando aquellos chavales que habían tocado con ellos venían a quitarles el pan se cerraron en banda a cederles el puesto. Aquella panda de sucios y melenudos estaba encabezada por Jones y secundada por Keith y Mick, que vivían los tres juntos en un piso que debía ser la cochambre mayor que ha conocido el hombre. A este piso llegaba Stu a recoger los instrumentos y despertar a los músicos, darles un par de bonos de comida de su curro para que se tuvieran en pie y luego ir a tocar como teloneros de las grandes bandas de la época por unas míseras libras. Así que Stu concibe un plan, con Londres copado por una especie de mafia local que impide a las nuevas bandas tocar en los clubs más importantes hay que salir fuera. Así que con su dinero compra una furgoneta y empieza a llamar desde la oficina del curro hasta que contacta con un empresario llamado Giorgio Gomelsky que les permite tocar en su hotel de Richmond.

Y con las actuaciones empieza a llegar el reconocimiento, lo de la foto era lo habitual, lleno tras lleno desatando la histeria entre la gente, sobre todo las chicas jóvenes, que luego iban a verlos al Studio 51 del Soho londinense. Pero centrémonos en la vida de Stu. Salir de trabajar de la ICI donde te ha tocado llamar y pedir el dinero a los promotores, recoger los instrumentos del local y a la casa de los tres magníficos, despertarles en muchos casos, ir al Studio 51 y montar y tocar para la actuación de la tarde. Desmontar todo, de nuevo la furgo hasta Richmond y el Hotel Station, vuelta a montar, tocar y desmontar y cargar para luego hacer de chofer de los demás. Acostarse a las tres de la mañana para estar a las 6 en pie para volver a trabajar y al salir y a por los instrumentos y tocar…Decirme quién de vosotros tiene tantas ganas de tocar como para aguantar eso. NADIE.

Pero pronto llegaría la recompensa, los Beatles van a verlos a Richmond(con Stu llevándoles luego como si tal cosa),  la prensa les empieza a hacer caso y ponto conocen a Andrew Oldham. Y aquí llega la tragedia de Stu. El stone que más puso al principio de la banda, el que pagaba las comidas, los viajes, el que más curraba, recibe una llamada a su oficina de la ICI de Andrew para hablar por la tarde con Brian Jones, líder de los Stones. Y Brian habló con Oldham y acordó que éste fuera su manager, prometiéndoles Andrew el futuro estrellato, pero con una condición, que Stu no forme parte activa de la banda, aunque manteniendo sus estatus de road manager. Y en contra de toda lógica Stu acepta porque sabe que es lo mejor para la banda y porque a él sólo le gusta tocar, no quiere la fama. Desde luego nadie imagina a Stu respondiendo preguntas estúpidas de los periodistas o aguantando interminables sesiones de fotos.


Stu con los restos de la mítica furgoneta de los Rolling.

Dick Rowe, el hombre que rechazó a los Beatles, ficha a los Rolling para Decca por recomendación de George Harrison. Comienzan los singles y las giras se amplían, participando en giras multitudinarias, lo que significa más trabajo y kilómetros para Stu, que sufre multas de tráfico por llegar tarde a los conciertos o accidentes en su ruta por las carreteras británicas. Un ejemplo, 8566 km en dos meses, con un accidente el 15 de enero del 1964 que rompe el parabrisas en pleno camino, haciendo toda la vuelta a través de la nieve.

Por fin llega el momento que Stu está esperando, la grabación del LP, el primero de la banda en el que Stu participa con su piano en las canciones “Can I get a Witness”, “Tell me” o “You can make it if you try”. Pero en cuestión de dinero Stu vuelve a ser discriminado, en una gira de marzo-mayo de 1964 los músicos cobran 154 libras por semana y Stu, 25.

Los Stones llegan a Europa y expanden la histeria al continente y es Stu el que recibe los botellazos de los fans o tiene que recoger los instrumentos después de las avalanchas que arrasan con el escenario.


Stu lesionado tras recibir un botellazo en un concierto.

Los Stones van creciendo y por fin Stu va mejorando sus condiciones. Por ejemplo, es el primero que se compra un coche(lo que tiene no drogarse, aunque gana menos ahorra más para un coche). La banda contrata ayudantes y otros conductores y Stu puede concentrarse en sus tareas de road mananger, cuidando de los instrumentos, reponiendo amplis, buscando locales de ensayo o revisando las salas de conciertos. Stu viaja a los USA en las limusinas con los managers y los músicos vive su primer momento cumbre cuando los Stones viajan a la Chess Records a grabar en los mismos estudios que sus ídolos. Cuenta la leyenda que Waters ayudó a Stu a bajar los instrumentos, pero su momento cumbre llega en las grabaciones de la Chess, que serían saqueadas sin ningún orden para componer los siguientes álbumes, sobre todo los americanos. “Don´t lie to me”, “Confessing the blues” o “Down to the road apiece”. Además tiene tiempo para visitar los grandes parajes americanos como el Valle de la Muerte.

Las giras y todo va engrandeciéndose, se sucenden los discos y las canciones de Stu, “I´m free” de Out of our Heads, “Goin Home” en Aftermath o “Something happened to me Yesterday” en Between the Buttons pero hay un parón que coincide con la etapa más psicodélica de los Stones. Jones deja el liderato a Mick y Keith y buscan nuevos sonidos, comienzan a experimentar. Stu decide no tocar, no porque no le dejen, sino porque no quiere que toquen Nicky Hopkins o Jack Nitzsche. Sin giras, Stu comienza a sufrir a los Stones eternizándose en el estudio, así que Stu tiene tiempo para casarse o buscar otras diversiones a la espera de las giras.


Stu se lo pasa pipa en los ensayos del Circus imitando a Jerry Lee.

Con Brian y sus problemas con las drogas es imposible así que cuando Mick y Keith le echan Stu, siempre atento a la escucha de buena música, recomienda al guitarrista de John Mayall, Mick Taylor. Poco después comienza la vorágine, la muerte de Brian, el concierto homenaje, pero sobre todo, los sucesos de Altamont con los ángeles del Infierno sacudiendo a diestro y siniestro. Es hora de hacer las giras y los discos en condiciones y Stu va a tener parte activa del proceso.

Con Let it Bleed y el impulso de Taylor los Rolling suben un nuevo estatus además de asegurarse sobrevivir al fin de la época beat. Con el regeso del blues Stu vuelve a tocar, nada más y nada menos que la canción que da título al álbum.

Además ahora las giras no pueden dejarse a la ligera, Stu localiza estadios y locales antes de cada gira para asegurarse condiciones acústicas, aforo y seguridad. Hay que tocar para que les oiga por encima del griterío de las niñas, tocar por la música, para demostrar que ellos son el rock&roll. Y si hay rock ahí está Stu, que participa por primera vez desde los primeros días en los conciertos, aunque fuera de foco.

Es la cumbre de Stu como músico, Rolling Stones Records decide publicar un álbum de la estrella del blues Howlin Wolf y su leal guitarrista Hubert Sumlin. Junto a estrellas como Clapton, Winwood o sus compañeros Wyman y Watts Stu se permite el lujo de tocar con uno de sus ídolos. Además grabaría su mejor canción con los Stones, “Brown Sugar” del Sticky Fingers, los nuevos Rolling pegan fuerte, Stu disfruta y todos disfrutamos de su piano en uno de los mejores temas de los Stones.

Pero el momento cumbre llegaría cuando Stu se convierte en el encargado oficial del estudio de grabación móvil de los Stones. Creado para poder grabar en las mansiones francesas de los Stones durante su exilio fiscal, su carísima manutención obliga a alquilarlo a otros grupos. El Machine Head de los Deep Purple o algunos discos de Elthon John son los primeros en grabarse con el camión-estudio, que el propio Stu conduce desde Londres al lugar de Europa elegido. Pero sería más cerca de casa, en Headley Grange, una finca en East Hampshire, donde Stu llegaría más alto que ninguno de los otros Stones.

En diciembre de 1970 los Zeppelin se desplazan a Headley Grunge para grabar su siguiente disco, el cuarto en su corta carrera. Cuando Stu llega con el estudio se queda con la banda hasta que todo está montado y acepta la invitación a pasar unos días con la músicos(la manera de trabajar de los Zep debió dejar perplejo a Stu, acostumbrado a aguantar las ausencias tóxicas de Keith en Francia). Y Stu se queda. Y cuando comienzan a grabar se une a las jam. ¿Qué quieres hacer?, le preguntan. Pues un Boggie, por supuesto. “Boggie with Stu” significa el mayor reconocimiento a lo que le gustaba hacer que recibe jamás el músico de los Rolling y paradojas de la vida, se lo daría la banda rival de los Stones en los 70. Pero lo mejor está por llegar. Oye, que es lo siguiente, un rock&roll, ¿quiéres tocar el piano? y así Jones toca el bajo y lo hacemos de una sola toma, venga. “Rock&Roll.” Led Zeppelin y Stu. ¿Alguien duda ya de por qué hay que hacerle un monumento a este hombre?.

“Mantener a los Stones rodando es sencillamente un asunto de chulería, amenaza, dialéctica y extorsión. Luego de ponerse de rodillas y rezar para que aparezcan a tiempo”. Ian Stewart, pateador de culos stonianos.

Con estos métodos descritos por el propio Stu finalizan por fin el Exile on main Street, el mejor disco de la banda y de nuevo se ponen en marcha con grandes giras por Estados Unidos y Europa. Para los directos están Hopkins y Billy Preston(los teclistas de los Rolling darían para varios meses de artículos de fuera de foco), aunque Stu toca cuando quiere. Ejemplo, “Honky tonk woman”, Stu está al piano pero al empezar con acordes mayores levanta las manos en señal de protesta, que la toque otro. Así es Stu.

Pero no pararía de tocar, “Star Star” y “Silver Train” en Goats Head Soup, “Dance Little Sister , “Short and Curlies” en It´s Only Rock&Roll…y por supuesto el tema que dan nombre al álbum, aunque Stu no salga en el vídeo de la espuma, las gilipolleces para los famosos.

En Black and Blue Stu no toca, demasiado sonido Preston, pensaría. Los Stones pasan de ser un grupo de música a un auténtico acontecimiento mediático y hay cada vez más trabajo que hacer para planear las giras. Se ha pasado de la camioneta de Stu a una caravana de 60 trailers, pero Ian sigue encargándose personalmente de conseguir las guitarras y los amplis porque conoce a la perfección como quieren sonar sus compañeros. Tras la marcha de Taylor y la llegada de Wood los Stones vuelven con un gran discazo, Some Girls, en el por desgracia Stu no toca al estar cabreado con los Stones en general y sobre todo con Mick, más preocupado de su vida social y en convertir los Rolling en foco de la prensa rosa que de grabar. Para la gira si que vuelve Stu, quedando grabado en los próximos directos de la banda.

Pero la última gran aportación de Stu se daría en la gira de 1981, con Nicky Hopkins y Preston definitivamente fuera de la banda para los directos y en el último gran disco de los Stones, Tatto You, con las canciones “Little T&A”, “Black Limousine” o “Neighbours”.

Con Mick Y Keith más concentrados en sus carreras en solitario que en los Stones Stu tiene tiempo para participar en la banda de Rocket88 junto a Charlie Watts o los conciertos de Alexis Corner a la espera que los dos líderes de los Stones se reunan para tocar. Mientras, va pasando el testigo de teclista y organizador de la banda a Chuck Leavell, el antiguo teclista de Allman Brothers, convirtiendo el puesto de teclista de los Rolling en un puesto fuera de foco por si mismo. Casi como si hubiera cumplido su trabajo, el miembro más sano de los Rolling moría de un ataque al corazón en 1985 sin tiempo para que la banda le ascendiera a miembro oficial como pasó a la historia cuando los Rolling pasaron al salón de la fama del rock en los 90.

Con su polo y sus vaqueros, el sempiterno pseudotupé, Stu siempre contrastaba con las mallas de colores chillones y los largas gabardinas con bolsillos para guardar sustancias varias de sus compañeros. Una pinta de guinnes y una hamburguesa de queso siempre frente a la marihuana, la coca o la heroína. Y una sinceridad y honestidad brutal aparte de una coherencia jamás llevada tan lejos. Firmó para ayudar a los Rolling, grabar con ellos y ser el road manager y jamás se quejó y eso que tener que aguantar el egocentrismo de Mick o a Keith drogado tiene que ser muy duro. A la pregunta de si se sentía como el secretario de los Rolling, su road manager o el sexto Stone, Stu decía ser el segundo rolling y ser todo lo demás. Agradecía a Oldham evitarle lo malo que conlleva el estrellato, aunque en una frase legendaria admitió que no ni meando sobre él aunque Oldham ardiera en llamas. Sentía envidia por los Pink Floyd, en especial por su amigo Waters, que pese a ser uno de los músicos más ricos del planeta no tenía que valerse de escándalos en la prensa para mantener a su banda. Stu era el que decía las verdades a la cara, recibía los insultos e imprecaciones de los demás estoicamente sin decir palabra y no hacía leña cuando rato después volvían para darle la razón. Keith lloró al conocer la noticia porque Stu les había fallado por primera vez en su vida, tenía que ser él, Stu el que los enterrara a todos.


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Un Comentario to “ES SÓLO ROCK’N'ROLL (y por eso toco)”

  1. alvaro dice:

    excelente articulo, me ha encantado. siempre hay gente demasiado buena rodeada de autenticos chupasangres.  Saludos.

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